A veces nos complicamos mucho en la cocina intentando hacer platos muy elaborados, pero no necesariamente son los más saludables.
La trucha al horno es un ejemplo de plato fácil y saludable. Una vez limpia la trucha, se mete en el horno con algo de aceite añadido, se esperan 20 minutos y listo.
La carne de la
trucha es algo rosada, muy tierna y sabrosa. La piel se despega fácilmente de la carne y las espinas no son un problema. La trucha es básicamente
proteínas y algo de grasa. Como no tiene hidratos de carbono, conviene acompañarla con alimentos como el
puré de patatas o un plato de pasta.
En cuanto a la grasa que tiene la trucha,
un 70% son ácidos grasos mono o poliinsaturados, lo que la convierte en un perfil graso muy saludable. Tampoco es muy calórica, en una ración de unos
250 gramos tenemos 340 kcal, luego ya depende de con qué la acompañemos.
Sin duda, la
trucha es una buena forma de introducir pescado en nuestra dieta, no cuesta nada prepararla y la carne está buenísima.
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